En octubre estuvimos en Roma y por recomendación de una amiga, fuimos con Rebeca, mi mujer, a un restaurante y cervecería que frecuentan los propios romanos y menos turístico. De hecho está en una callecita bien escondida cerca de la Fontana di Trevi.
Hay que hacer reserva o esperar afuera con un número para que te llamen. Vale la pena la espera. La cerveza es espectacular...es cosa de ver la foto.
Pero lo mejor (además de los precios) es el ambiente que se arma. Los garzones, además de atender muy bien son un espectáculo. Obviamente, la especialidad es la cerveza
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