Pocos días
atrás, descubrí que cuando abría la ventana del frente de mi casa estaba ahí;
era un árbol grande, tan grande era que no alcanzaba a verlo completamente.
Su propia
envergadura me dio la pauta de que debe hacer muchos años que allí se
encuentra, y sin embargo, nunca había reparado en él.
Se lo ve
fuerte, esbelto y florido pero, haciendo memoria, recordé que algunas veces se
lo ve desnudo, sin hojas ni flores, o casi seco y solitario.
Hoy es un
día de verano, y su hermoso follaje resguarda mi hogar del calor penetrante del
sol en
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