No hallaba color ni olor en nada. Su retorno a casa era en silencio, sumido en su pensamiento y tan solo preguntándose que habrá en su refrigerador al llegar a casa. Sus días parecían ir bien, todo en calma, pero lo que en realidad se veía era un hombre sin mirada, un hombre despojado del color del iris, sin proyección de vida aparente. Pronto fue notorio y sus colegas del trabajo se preocuparon. Su amigo, Thomas, con quien pasó la mayor parte de su infancia, se preocupó más allá de lo que todos comentaban y decidió ayudarlo de alguna forma.
... Leer más