Espera, espera siempre; espera, contra viento y marea
No te identifiques con el optimista, serías un soñador, un iluso. Mucho menos con el pesimista: un iluso que no sueña- Sé siempre una persona esperanzada. De esta manera, tendrás los ojos bien abiertos, la mente muy lúcida, la voluntad, firme y decidida, las manos y el corazón disponibles, abiertos. Siendo persona de esperanza, nunca negarás la realidad, ni te ofuscarás, exagerando o disminuyendo la importancia o gravedad de las situaciones. La esperanza te sensibiliza para captar la importancia del bien y la gravedad del mal. Te descubre dificultades, te facilita la
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