“El dragón dormía profundamente en su cueva. Yo, asustado hasta los huesos, podía sentir su respiración desde las afueras de la cueva. No ha existido hombre en el reino que se haya enfrentado a este dragón. Porque todos aquellos quienes han intentado entrar a la cueva, jamás han salido. Oigo un resoplido, el dragón duerme como un bebé. La entrada a la cueva es cálida, un engañoso agasajo que hace que uno se sienta cómodo, tibio, listo para recibir el llamado de la muerte. Pero no me importa, porque soy un caballero, porque no importa que aventuras o desventuras me ... Leer más