Te abrazo y es como abrazar el tiempo. Es como delinear las coordenadas que guardo en mis recuerdos. Cada uno de tus pliegues es el síndrome apropiado para seguir creyendo, en que entre tú y yo, sólo existen, caricias y más caricias. No digas nada cuando inundé con mis manos tu poesía. No digas nada cuando me precipite al vacío de tus pliegues y descubras en mis caída, que el precipitarme, valio la pena. ¿has sentido ese placer alguna vez?. Dímelo pero sé sincera y demuéstrame la razón que tienen tus palabras cuando terminamos de hacer el amor.
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