Ella se despertó hoy sin los buenos días de él; sin el café para compartir y sin las caricias matutinas.
Él despertó sin oler sus cabellos que siempre caían en la almohada como una red de caracoles negros. Él no tuvo ganas de salir al mundo sin ella. Pero aun así, lo hizo.
Ella tuvo un día normal, no pensó tanto en la ausencia de él, pero a ratos, lo imaginaba pensando en ella. Fue difícil concentrarse en la noche. Aquellas mágicas noches de silencio en su hombro.
Él escuchó unas canciones recordando la sonrisa de ella y pensando quién
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