Del viejo acordeón arrancan cuatro acordes
raídos de temor de un tango mal tocado
¡Escuálida oración de un viejo aficionado
que busca compasión entre inmisericordes!
Un rostro sin color y arrugas en la frente
pasea su mirar en tono plañidero
buscando algo de amor y un poco de dinero
por el blanco vagón del tren, entre la gente.
Cual luz zodiacal, las notas se desplazan
tejiendo en derredor la hosca indiferencia
aislante del dolor, hiriente, cual la ausencia
de toda humanidad… su dedos se atenazan.
De pronto una mujer, cuyo bebé en sus brazos
sonríe angelical brillando ante el solfeo,
... Leer más