Han pasado a constituirse en HABITUALIDAD los desmanes y desastres provocados por los COBARDES ENCAPUCHADOS que se introducen en las manifestaciones sociales ocurridas en los últimos seis meses.
En efecto, ya a nadie le llama la atención de LAS PIRAÑAS HUMANAS, salvo a las personas que alevosamente las han dañado en sus bienes, fuentes de trabajo, e incluso las que han sido golpeadas por susodichos destructores. De ellos no se ha salvado nadie: plazas, escaños, iglesias, semáforos, edificios particulares y fiscales, condominios. Han incendiado iglesias y recientemente (en Chillan) edificios habitacionales, y de supermercados.
La gente esta cansada de estos
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