- ¿Por qué no me friegas el porche de casa y la entrada? -me dice mi
señora desde la puerta del cuarto del ordenador y a punto de salir
hacia la consulta del médico.
- Ahora mismo, cariño.
Ese "
ahora mismo, cariño", se ha convertido en algo
más de una hora de espera. Estaba haciendo yo algo en internet,
buscando unas cosas y no me ha parecido oportuno dejar todo colgado,
ahora que lo tenía a punto de caramelo.
He terminado todo y, rápidamente y
ANTES de que
volviera mi señora, he cogido la fregona, he llenado el cubo de
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