Las cuatro de la madrugada. Abro los ojos despertado por un ruido
monótono y metálico. Trato de reconocer el sitio y de centrarme en todo
lo que siento, noto y veo a mi alrededor: Estoy en mi habitación y está
lloviendo. Mi señora duerme a mi lado respirando relajadamente. Todo
está en su sitio.
Llueve, y el golpeteo del agua en el suelo de la terraza de mi
habitación es lo que me ha hecho abrir los ojos. Miles de sonidos
distintos pero a la vez muy iguales, metálicos, monótonos, agudos,
graves, continuos, constantes...
Giro mi cuerpo hacia la derecha,
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