En la vida diaria se observa, que muchos se obstinan en tratar al adulto mayor como si fuera un niño... a veces se agradece la sonrisa, el trato suave, pero cuando llega a un extremo alto, resulta humillante el tonito empalagoso y la insistencia en hablar al mayor lentamente, como deletreando. Tal parece que se piensa que, al llegar a los sesenta, la persona perdió instantáneamente su inteligencia y habilidades para entender cualquier problema. Como si ya perdió sus capacidades y discernimiento. Y esto se nota especialmente al hablar con un médico o enfermeras: ellos te simplifican en extremo su
... Leer más