Quien nunca haya
robado un trozo de pan, no sabe de lo que se pierde. Guardar una marraqueta en
el bolsillo, eludiendo las cámaras de seguridad, al guardia que te mira con
cara de pocos amigos y tu jefe- un pobre tipo igual que uno- significa para el
reponedor una minúscula victoria. No te comes el pan por necesidad, es la humilde forma que tienes de
decirle a los dueños del market y a sus lugartenientes- como la Josefina Correa, entre otros
descerebrados-… oye, me cago encima de
ti, me como tu ganancia y nunca lo vas a
saber.
No
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