Aquí
vine a saberlo. Después de andar golpeándome
Como
agua entre las piedras y de alzar roncos gritos
De
agua que cae despedazada y rota
He
venido a quedarme aquí sin lamento.
Hablo
no por la boca de mis heridas. Hablo
Con
mis primeros labios. Las palabras
Ya
no se disuelven como hiel en la lengua.
Vine
a saberlo aquí: el amor no es la hoguera
Para
arrojar en ella nuestros días
A
que ardan como leños resecos u hojarasca.
Mientras
escribo escucho
Cómo
crepita en mí la última chispa
De
un extinguido infierno.
Ya
no tengo más fuego que
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