Durante su peregrinación a La Meca,un hombre santo comenzó a sentir lapresencia de Dios. En medio de un trance, se arrodilló, escondió el rostro y rezó:-Señor, quiero pedir sólo una cosa en mi vida:q me concedas la gracia d no ofenderte jamás.No puedo concederte esa gracia–respondió el Todopoderoso. Si no me ofendes, no tendré motivos para perdonarte. Si no tengo qué perdonarte, pronto olvidarás también la importancia de la misericordia para con los demás. Por eso,continúa tu camino con Amor, y déjame practicar el perdón de vez en cuando para que tú tampoco olvides esta virtud
... Leer más