Sin apartarse de dos de los más característicos elementos barrocos, como el tenebrismo (Cristo Crucificado), y del realismo (Las Meninas), parece como si Velazquez huyera de su propia generación, poco aficionado a las figuras místicas y mitológicas de sus colegas contemporáneos, así como a no perfilar figuras humanas perfectas, sino “escenas” perfectas, pero usando para ellos técnicas innovadoras en la experimentación como magistrales en la ejecución, creando entramados de perspectiva hasta entonces nunca conseguidos por ningún otro genio de la pintura (ni incluso por el mismo Da Vinci). Parece como si Velazquez “jugara” con su propia obra. Son famosos sus
... Leer más