Todos los días llueve, o al menos casi todos los días. Acá, es
como de esas lluvias torrenciales tropicales, así que hacen parecer a las de
Santiago una alpargata vieja, una cosa poca. La temporada lluviosa debió
terminar a mediados de agosto, pero se ha extendido por más de dos meses, así
que ha sido una estadía bien “mojada”, con harto “mud” (barro) y hartos olores
extraños, considerando que no vivimos en la zona más limpia de Kisumu.
Por lo general estamos bien tranquis en la casa para cuando
llueve porque casi siempre nos agarra justo después de la pega,
... Leer más