Del brindis y del día que me tenía que perder
Aunque felizmente existen deudas que nunca se pagan,
con sentimientos encontrados
me doy cuenta que no hay plazo que no se cumpla…
Y es así como por estos días se consume el tiempo
para uno de los días más esperados entre mi más estrecho circulo
de piratas y malas compañías…
aquella cofradía de 3, en que los dos Pablos hemos compartido risas,
llantos, rones, cortinas de humo y sueños imprevistos
con una princesita que ahora sin más ni más,
pasará a ser reina…
Así es, ahora Coti se nos casa
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