En el Transantiago, aunque hay asientos anaranjados, la gente no los entrega a quienes deberían ocuparlos. Quizás, si alguna vez mejorasen la señalética, para un medio que se dice tan moderno (es tan novedoso que parece que aún es nonato), a lo mejor los pasajeros se darían por aludidos. Imagino unos letreros bien grandes, colorinches ¡Escandalosos!: Con flechas señalando al pasajero que se hace el que no sabe nada. ¡Capaz que den resultado! En general el diseño usado en los buses y paraderos deja bastante que desear. Es minimalista total. Posiblemente eso le signifique un ahorro, pero es un ahorro
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