Hace 60 años la institución del inquilinaje era una verdadera institución de esclavitud, en la que el inquilino era un cuidador estable afincado en el fundo, un trabajador disponible para cuando lo requirieran las labores agrícolas, su pago principal era lo que pudiera obtener de su parcela asignada, enteramente dependiente del patrón o hacendado y necesariamente sumiso, con un porcentaje de analfabetismo en los años 60 del 80%, con las escasas oportunidades de pasar algún día de peón de riego a ser quizá capataz.
La reforma agraria se hizo para incorporar el campo abandonado, Chile importaba grandes volumenes de alimentos,
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