Durante muchos años le he buscado un sentido a la vida. Primero me refugié en la religión, en el rezo y en toda la parafernalia de la Fe, no obstante, descubrí que Dios tenía serios problemas al oído y el muy porfiado no desea comprarse un audífono… hace poco descubrí que Dios no está en las iglesias y por eso no me escuchaba… en fin, no quiero hablar de eso.
Después caí al hedonismo, sin embargo, las resacas, los dolores de cabeza y el sexo sin sentido, me demostraron que el placer en exceso deja heridos en el camino y
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