Buenas nuevas para todos aquellas personas que esperan y desesperan:
solitarias, incomprendidas por padres, madres, hijos o espíritus santos, abandonadas,
depresivas, simplemente aburridas o faltas de estímulo.
Para las que regresan a casa después de un día de trabajo y nadie les
espera con luces encendidas ni comida caliente, a las que el tedio de la vida
cotidiana les ha consumido toda energía.
Para todas ellas un milagro al alcance de la mano o del bolsillo:
Anhelos imposibles, vidas no vividas, aventuras más allá de la
imaginación más osada, viajes maravillosos, amores perfectos.
Toda la frustración, dolor, rabia, resentimiento quedará
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