Cuento corto dedicado a una amiga que me comprende:-
Bueno Ricardo, eres mi médico de cabecera, ya me
has interrogado acerca de toda mi vida y hecho muchos análisis y pruebas. Llego
la hora de que me digas qué me sucede. Soy un hombre fuerte, y ya he vivido lo
suficiente. No tengas reservas en decírmelo con toda confianza.El médico se movió inquieto en su silla. Tomó sus lentes y los miró
contra su ventana, buscando una posible mugrecita que sabía inexistente.
Carraspeó varias veces. Por fin, enfrentó al hombre sentado al otro lado de su
escritorio, su ... Leer más