Caballetes con poleas y pinceles atados a sus deformados dedos fueron algunos de los ingenios que tuvo que emplear Auguste Renoir para seguir pintando. Durante 25 años, el maestro impresionista padeció una artritis reumatoide cada vez más incapacitante.
"Cuando miramos las pinturas de Renoir, es fácil olvidar que sufría un gran problema (…).
Pintar fue casi una necesidad física y a veces una cura, como si desease crear sobre el lienzo aquellas cosas que tenía que perderse en la vida real a causa de su incapacidad", relataba un artículo publicado hace unos años en el 'British Medical Journal'.
Hace una
... Leer más