A San Francisco le pido
que me auxilie en este trance,
y fuerzas me dé en el lance
en el que estoy sumergido.
Quiera mi Santo Patrono
prestarme toda su ayuda.
No quiero dejar viuda,
es cosa fuera de tono.
Él, que amara al lobo tanto
que de hermano le tildara,
pose su mano en mi cara.
¡Que para eso es mi Santo!
¡Écheme un cable de acero
que me sujete a la vida!
Pues esta amarga partida
con su ayuda ganar quiero.
Su cariño necesito,
¡por caridad se lo imploro!
Si luego me pilla el toro
será que así
... Leer más