“Las
cualidades que parecen celestiales en las personas y las criaturas son
concebidas verdaderamente en el Cielo.
Cada vez que percibimos la
belleza en otra persona, el mismo acorde de sentimiento resuena en
nosotros y comienza a oírse la misma melodía. Al amar, entre los seres
vibra una hermosa música.
Cada vez que sentimos que vemos a otra persona
sin máscaras, es nuestro ángel interior que ve el ángel de ella. Es lo
más cerca que podemos estar unos de otros. Es un momento sagrado.
Sabemos que somos semejantes. Sabemos entonces que se siente ser un
ángel…"
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