Desde el Diario de una niña vieja
Es tan simple crucificar al pobre. Dile que no puedes pagarle más, que hay muchos otros que ya se quisieran poder trabajar. Dile que vuelva otro día. Dile que la Nación necesita del sacrificio de los pobres para que la economía nacional de los ricos guarde su estabilidad. Dile ¡Qué se ha creído!... ¡NO FALTABA MÁS! ¡Las cosas no pueden estar mejor!... Dile que lo importante es la libertad de mercado; y que después cuando se replete el vaso de los ricos, se va a derramar la abundancia sobre los pobres. ¡Dile que espere! ... Leer más