Cuando vi aquella mujer saltibanqui con las medias de malla rotas, recorrer en sus zancos el pueblo, para promocionar el circo de leones viejos, carpa parcheada, y sillas rotas, que se había instalado en un potrero roñoso de las afueras del pueblo, se me vino de un ramalazo la infancia, y el recuerdo dulce de la trapecista de mallas rotas, que me dio el primer beso, mientras me perdía en su mirada de cielo.... Leer más