No sé como llegue aquí, pero es
hermoso mirar cómo se pone el sol entre los edificios de esta ciudad, pues si
uno llega a poner un porcentaje considerable de su atención puede sentir que
nada le envidia a las puestas de sol en la playa, aunque parezca increíble y
absurdo, pero se me hizo abismalmente hermoso perder mi mirada en esta escena,
yo sentada en el suelo cerrando conmigo, ese pacto de amor que me hace alejarme
y darle la espalda al dolor, quizás también debería de llorar un poco, para
darle sentido más coherente a este escenario, qué
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