Fuente y Foto http://www.clarin.com/viajes
En los tiempos en que los volcanes hablaban, bailaban y luchaban, el
Licancabur, señor invicto que reinaba sobre el desierto de Atacama
desde sus 6.000 metros de altura, se encaprichó con Quimal, la montaña
que se levantaba a su lado, y decidió hacerla suya. El Jurique, otro
volcán que también la amaba, trató de robársela, pero el Licancabur no
lo tomó nada bien, y le cortó de cuajo la cabeza. Quimal, asustada por
tanta violencia, se escapó y atravesó todo el desierto de sal para
ponerse afuera del alcance de las garras de su feroz pretendiente.
... Leer más