El 18 de septiembre de 1961, Pablo Neruda inauguró
su casa porteña, ubicada en Valparaíso, vestido de huaso y ofreciendo a sus
invitados empanadas, vino tinto y cielo azul.Era un aniversario más del día de las Fiestas
Patrias chilenas y el escritor llega finalmente a su residencia soñada: amplios
jardines rodeando una casona de tres
pisos, llena de recovecos, de angostas escaleras, y una característica en
común: todas las habitaciones miraban al mar. Allí instala su escritorio, en el que pasa largas
horas, siendo el mar una de sus fuentes de inspiración.
Cansancio de Santiago y vecinos invisibles... Leer más