Escribía San Josemaría Escrivá que un santo triste es un triste santo, es decir,
un santo triste, no es santo ni es naa… No es posible que se dé la existencia,
de un santo abatido por la tristeza y esto es así, sencillamente porque la
santidad siempre genera felicidad y donde hay felicidad siempre hay alegría. Esa
absurda imagen, que alegremente dan muchos de que el cielo es un rollo, siempre
cantando salmos y que lo divertido está en el infierno donde se concentran todos
los juerguistas, como chiste justificativo de una vida caminando de espaldas al
Señor, puede valer
... Leer más