Hoy salté de la cama con la pata equivocada. Después de disfrazarme y ponerme la peluca para tapar mi cabeza rota debido a un certero taconazo producido la noche anterior por una fidelista, tome el revólver y salí como una flecha calle abajo en busca de la esperanza perdida… A unas pocas cuadras del cuchitril donde dormía, cerca del puente de la Lisa, se me salió del bolsillo roto del pantalón una moneda de veinticinco centavos (dólar)… La dichosa monedita iba rodando y rodando… y yo corría y corría tras ella como un perro juguetón… todo estaba bien entre la
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