El tránsito se constituye en el mejor espejo de una sociedad. Así como nos movemos, así somos. No hay maquillaje ni máscara que podamos utilizar para ocultar aquellas conductas que, a diario, desarrollamos en nuestras calles y caminos.
Hoy por hoy, los protagonistas del tránsito lo han convertido en una acción, por cierto muy veloz, audaz, temeraria y poco obediente o respetuosa de las normas establecidas, una conducta egoísta que no tiene nada de amigable entre quienes compartimos el tránsito, conductores y peatones. En nuestro entorno vemos diariamente como estas normas establecidas son burladas en forma descarada.
Sin embargo, la
... Leer más