RUT SE DECIDE POR DIOS
«Respondió Rut: No me ruegues que te deje y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios»
(Rut 1: 16).
Esta es una valiente y abierta confesión de fe hecha por una mujer; una mujer joven, pobre, viuda y extranjera.
I. EL AMOR A LOS SANTOS DEBERIA INFLUENCIARNOS PARA SERLO.
Muchas fuerzas se combinan a este efecto.
1. Hay las influencias del compañerismo. Deberíamos ser influidos por la gente santa más de lo que lo somos
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