La economía parte del grueso error de no distinguir entre las necesidades materiales y las necesidades morales, sociales o espirituales de los humanos.
Las primeras deben satisfacerse con bienes físicos y servicios materiales, como viviendas, alimento, transporte.
Las segundas, como el afecto y el desarrollo afectivo, la cercanía y la intimidad, el respeto, la participación comunitaria y la participación política necesitan de bienes físicos para satisfacerse, como un ambiente social de paz y libre de amenazas, regulado por el derecho, pero estos bienes físicos no satisfacen directamente estas necesidades, sólo son los requisitos o prerrequisitos para ello.
Porque los bienes
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