EL
LOBO-HOMBRE
En el Bois des Fausses-Reposes[1], al pie de la
costa de Picardía, vivía un muy agraciado lobo adulto de negro pelaje y grandes
ojos rojos. Se llamaba Denis, y su distracción favorita consistía en contemplar
cómo se ponían a todo gas los coches procedentes de Ville-d'Avray, para
acometer la lustrosa pendiente sobre la que un aguacero extiende, de vez en
cuando, el oliváceo reflejo de los árboles majestuosos. También le gustaba, en
las tardes de estío, merodear por las espesuras para sorprender a los
impacientes enamorados en su lucha con el enredo de las cintas elásticas que, desgraciadamente,
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