"Si es el Príncipe Azul el hombre soñado, tan lindo tan bueno pero…"
Díganme cuantas veces no habremos pronunciado estas palabras, porque las mujeres tenemos la bendita costumbre de fijar los ojos en el menos conveniente y sacar una lista larguísima de defectos más larga aun que la lista de arreglos a un auto usado a los príncipes soñados, porque siempre los buenos tienen un
“pero” y nos enganchamos inmediatamente con los chicos malos.
He llegado a pensar que es por su sonrisa; no se han dado cuenta que todos estos especímenes por lo general tiene una sonrisa digna de
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