Llegó la soledad... y llegó callada; sin hacer aspaviento, apenas perceptible, transparente, hace ya mucho tiempo que se sienta a mi lado, que me sigue, que acompaña mis pasos en la calle, me tortura, me asfixia, nunca me deja solo; se adueña de mi mente, se amarra del cerebro. Vino a vivir en mi casi sin verse, poco a poco, como un invasor, se trajo a la tristeza, luego a la angustia, la desesperación, al miedo...y echó de una patada a la esperanza, llegó callada para después gritar, fue dejando a mis labios sin palabras.Espero por ti en la eternidad,
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