-Gracias por venir- le dice a todos con su
forzado acento español y una sonrisa tatuada en los labios. Las mismas palabras
una y otra vez como si fueran parte del libreto que se memorizó para la
ocasión. Amaro se nota cómodo, da la impresión que nació para estar frente a
las cámaras. Por eso cada gesto, cada mirada y frase que emite parece
cuidadosamente estudiada.
Es la estrella de la fiesta y lo sabe, por
eso posa para las fotos, da la mano y abraza, todo casi en forma mecánica. No
por nada es el rostro ancla del noticiario
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