Caí en su trampa de
palabras amorosas y apasionadas en el chat de Facebook. Me deje
llevar por eso, su foto perfil y mi desesperación por tener una
novia. En fin, ya nada puedo remediar con justificar mi ingenuidad,
las cosas están hechas y punto. Sin embargo, no puedo negar que cada
frase que me decía esa chica alteraba la química de mis hormonas y
deseaba por lo menos besarla. Al pasar los meses entre medio de las
conversaciones, nos pusimos de acuerdo en que nos conoceríamos fuera
de los píxeles de la pantalla de nuestros ordenadores y así fué
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