Un vecino, entrado en la morada de otro, lo halló ante la ventana quitando con un cuchillo el hielo del cristal en aquella mañana de enero. –Hombres- e dijo extrañado-, ¿no saldrás ganando si enciendes la leña del hogar?
El otro quedó pensativo, se golpeó la frente, y luego aceptó el consejo. Momento después el hielo empezaba a deshacerse solo…
En todos los tiempos los hombres olvidan que cuando el amor falta, entonces todo fracasa, ya no queda nada.
El fuego del amor de Dios encendido en el corazón del hombre, haría mucho más trabajo y mejor, que todas las
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