«Y pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda de la expiación...» (Lev. 4:29).
La cuestión con muchas almas es cómo obtener de ellas interés suficiente para que puedan ser salvas por Cristo. Nunca se ha presentado una cuestión de más peso.
Lo cierto es que esto es absolutamente necesario; pero, ¡ay!, ha sido peligrosamente descuidado por muchos. Es en vano que Cristo muriera si no se pone la fe en El.
El texto nos da una respuesta gráfica a la pregunta: ¿Cómo puede serme aplicado el sacrificio de Cristo?
I. LA INTENCIÓN DEL SÍMBOLO.
1.
Era una confesión ... Leer más