Hoy contare una historia. Le sucedió al amigo de un amigo.
Hablo de David.
Él es un hombre normal, levemente mas afeminado que el resto
de hombres que conozco, aunque lo suficiente para ser distinguido como
homosexual a todas luces. De rostro y brazos morenos, torso peludo, cuerpo
moldeado a lo bailarina. David gozaba de una adicción poco común. En su vida
los hombres muy poco placer le provocaban y los culpaba de las excentricidades
que con voluptuosidad disfrutaba. David era adicto a los cepillos de dientes.
Si, tal y como leen. Tiene mas de cien, doscientos, los tiene de
... Leer más