Aburrido el fin de semana me planté a llamar al fono gay para ver qué
ofrecía de entretención el número aquél, cinco ocho cinco ocho cinco
etcétera, etcétera. Aburrido hasta el hartazgo. Lo mismo de siempre:
voces somnolientas se entrecruzaban con las mariposas diva-porno cuyo
ano suspira más fuerte que su boca. El escaso lenguaje me hacía
presagiar a las bostas iletradas y calientomáticas que estaban al otro
lado de la línea. Seguí escuchando, a ver si alguno me despertaba
interés. 16 años, 25 cm, sector centro. VEINTICINCO CENTIMETROS!!!!. Deprimido
intuía y reflexionaba lo injusta que era la neo genética
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