Una vez, tuve un amor. De niña. Me encantaba, pero yo y el, estábamos pololeando con otras personas. De nuestras conversaciones, las únicas conclusiones que sacábamos eran, que "somos demasiado iguales", "nos parecemos mucho", y casi "estamos hechos el uno para el otro".
Nunca habíamos intimado, obvio. Yo nunca en mi vida había intimado con nadie. Tenía ganas eso sí, y por supuesto que quería que fuera con él.
Como siempre se dice por ahí: el que la sigue la consigue! Un día logramos liberarnos de nuestros amigos, y de nuestros pololos, y nos arrancamos del colegio, los dos solos,
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