Un corazón sencillo
Gustave Flaubert
Durante
medio siglo las vecinas acomodadas de Pontl'Évêque envidiaron a la señora de Aubain su criada Felicitas.
Por
cien francos al año cocinaba, arreglaba la casa, cosía, lavaba y planchaba,
sabía embridar un caballo, cebar las aves de corral, batir la manteca; y además
se mantuvo fiel a su ama, la que, sin embargo, no era una persona agradable.
Se
había casado con un buen muchacho sin fortuna que murió a comienzos de 1809,
dejándole dos niños muy pequeños y una cantidad de deudas. Entonces vendió sus
fincas, con excepción de la granja de
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