Una semana lejos de todo, absorvido plenamente por una realidad distinta y paralela, tan de él como las otras, pero con un dejo a abandono, un sabor a aislamiento involuntario del mundo que acostumbra y las sensaciones que gusta.
Una semana en que la vida se mostró en sincronía con todo lo que pasaba en su interior, sus grandes luchas traían luces de victoria, casi con fuergos de artificio y emociones al límite. Días de orgullo y visitas al punto de partida, como un ritual para saborear de mejor manera todo lo recorrido y las recompensas - cicatrices que marcan
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