Nota: En este restaurant, pagamos la cuenta
Las Tejas es de esas picadas a las que uno llega por dato.
Cuando estaba recién empleado en Santiago y mis amigos eran puros estudiantes de último año, no faltó el pelafustán que me reguntó, ¿Conoces las tejas? y me llevo al paraíso de la papa frita y el terremoto.
Las Tejas es feo, oscuro y helado, pero con swing. Es cómo si estuvieses esperando que en cualquier momento el escenario se prendiera y subiera una banda a tocar cumbias. Mientras, mesa por mesa, pasa el señor del acordeón tocando canciones a pedido.
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