Texto publicado en Libération, París, 7 de noviembre de 1995.
Traducción de Manuel Arranz en «Cada vez única, el fin del mundo»,
Valencia, Pre-Textos, 2005.
Demasiado que decir, y hoy no tengo ánimo para ello. Demasiado que
decir sobre lo que nos acaba de suceder, sobre lo que me acaba de
suceder a mí también, con la muerte de Gilles Deleuze, con una muerte
temida sin duda (sabíamos que estaba muy enfermo), con esta muerte
concreta, esta imagen inimaginable cuyo acontecimiento seguirá
ahondando, todavía más si es posible, el doloroso infinito de otro
acontecimiento. Deleuze el pensador es ante
... Leer más